Construcción: "Solamente el curso posterior del análisis nos faculta para decidir si nuestras construcciones son correctas o inútiles. No pretendemos que una construcción sea más que una conjetura que espera examen, confirmación o rechazo. No pretendemos estar en lo cierto, no exigimos una aceptación... ni discutimos una negación. En resumen, nos comportamos como una figura familiar en una de las farsas de Nestroy: el criado que sólo tiene una respuesta en sus labios para toda pregunta u objeción: «Todo se aclarará en el curso de los acontecimientos futuros.» http://mediacionartistica.files.wordpress.com/2013/01/construcciones-en-el-analisis.pdf

jueves, 30 de octubre de 2014

AC en Lasicaliptica.net, muestra virtual

http://lasicaliptica.net/fixion.html
 http://lasicaliptica.net/cuirosidad.html
Garantizado hoy técnicamente casi cualquier efecto proyectivo, queda excluido ese término al que podemos llamar afecto (cualificación de la cantidad de efectos). Las representaciones afectivas abren a una creatividad más rara y más incierta en el contraste de sus “oposiciones imaginarias” -lo que no significa falsas sino proyectadas en imagen, lo que sólo puede hacerse desde un cuerpo: FIXiones que separan y unen a través de una práctica corporal que sí arriesgue sus efectos como encuentros.

vara y matriz, mano y cajón, pulgar y mano. / lengua y boca, dedo y llaga: del mundo /
nada engaña, impresiones dobles encadenan. / no hay restancia, hasta que dura /
medida de criterio y de sentido exuda llaga a daga. / somos, queremos ser,
dual quietud bivalva, disacárida cuanto vesícula secreta
a copa vitelina. no lo somos, / sólo arsenal aerosol ornado de influencias,
acoso–resistencia que es lista ocasional de eventos.

martes, 21 de octubre de 2014

mostra vir tual

http://lasicaliptica.net/cuirosidad.html
http://lasicaliptica.net/fixion.html



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CUIROSIDAD (Queerosity)
Estamos acostumbrados a tópicos sobre el lenguaje y la racionalidad que, combinados, son una trampa mortal para los proyectos que muestra nuestro ser mortal. Así que aclaremos algunas cosas: normalidad y mortalidad van de la mano –y sin romance. Decimos “lo normal” como decimos “vos, negro bagrero” o “vos, cuisero puto”; así hablamos y escribimos y en ello nos va la vitalidad caligráfica del neocórtex calloso que creemos nuestro recurso más alto. Quiero recordar (salteándome el particular orgullo del pulgar opuesto, y sólo para evitar polémicas dilatorias sobre lo manual que aún queda en el arte), que las líneas nerviosas de cualquier escritura cortical inteligente deben su elevación a una 3ª particularidad humana: un músculo glúteo exagerado, entrenado en el estar en vela móvil -la atención nómada que llamamos curiosidad. Contra las posibilidades obvias de las que el arte sea deudor oneroso del cerebro y el pulgar opuesto, quiero recordar las promesas de esa 3º singularidad: ese mayor músculo corporal que mantiene erguida nuestra incansable atracción por la repetición de lo nuevo, curiosidad gracias a la cual el pulgar y la mente se alejaron de la inmunda necesidad del suelo del mundo.
Menos cerebral, menos manual, y trascendiendo el vórtice del éxito mundano, el músculo trasero elevaría el ámbito del arte de una profesión (de fe) a la cuirización de todo –fracasada la sexualización de todo y la economización de todo: la apertura definitiva de lo raro a través de lo-que-fue-llamado arte, a partir de entonces: la entrega de lo secundario como principal.