https://alejocampos.blogspot.com/2017/08/debate entra Antiguos y Modernos.html
En el mundo antiguo, el rostro y lo que a través de él podía saberse del
hombre era interpretado conforme a un designio fijado por la madre
naturaleza: a la cara de expresión bovina se le atribuían, según una ley
universal, las características mansas de dicha especie. Ese
procedimiento fisiognómico basado en el zoomorfismo cambia a partir de
que Descartes describe la naturaleza fisiológica de las emociones en Las pasiones del alma
(1649). Es entonces cuando Charles Le Brun, pintor de cámara del rey
Luis XIV de Francia, aplica y formaliza esa teoría en su pintura del
rostro, de manera que «los signos físicos que informan sobre el alma ya
no obedecen a una ley cósmica (y mágica) a la que están sometidos todos
los seres de la Creación, sino que son consecuencia de las leyes físicas
internas del animal humano. Los signos dejan de obedecer a una ley universal y se abrigan en la intimidad de nuestros cuerpos»[2].
Concebida como una estrategia de poder político que el absolutista Rey
Sol impulsa para extender las razones del dominante mediante el dominio
de la razón, la operación estética implica un cambio sustancial en el
modo de interpretar lo que vemos: a la tradición mítica se impone la
verdad de lo demostrable y lo http://www.conlosojosabiertos.com/la-academia-las-musas/
científicamente patente. Toda expresión
gestual tiene, por tanto, su origen correspondiente en la interioridad
del ser humano. Pero las certezas no durarán, pues a la época de la
salvaguarda racional que fomenta el control y la legibilidad de las
pasiones humanas le seguirá la época de la sospecha. A través de sus
tres adalides principales, Nietzsche, Marx y Freud —como señalara el
filósofo francés Paul Ricoeur—, sabemos que lo oculto ya no se
manifiesta inequívocamente en lo visible. No hay garantía de conocer con
seguridad la relación entre lo que vemos y su escondida profundidad... el profesor responde: «Yo estoy aquí para sembrar la duda», aunque sus referencias pertenecen al mundo clásico, se ubica en el movedizo territorio de lo
moderno. El
narrador de la modernidad es un narrador que vacila, que no sabe, que
narra un acontecimiento que no termina de entender
http://academica/psicologia/Archivos/Descartes_pasiones&acciones.pdf el cuerpo como máquina
http://conformi.tumblr.com/agesandro-atanodoro-e-polidoro-laocoonte-e-i / http://conformi.tumblr.com//le-corbusier-and-pierre-jeanneret-maison-planeix
/ la bestia y el soberano https://www.facebook.com/derechoAnimal
PROYECTOS: como los que la arquitectura profesional presenta-vistos extensivamente: desiderativo-defensivos (transferencias varias: arte, amor, guerra, política), ofrecen representaciones duales: (enlaces-encierros, discurso-censura): escenas de unidad o separación violentas:"cuando un individuo compite en su proyecto con el de otro... y no pudiendo huir ni luchar: se inhibe -en el hombre esto se acompaña de angustia y profundos cambios orgánicos" (en "Mi tío de América", de A. Resnais)
Construcción: "Solamente el curso posterior del análisis nos faculta para decidir si nuestras construcciones son correctas o inútiles. No pretendemos que una construcción sea más que una conjetura que espera examen, confirmación o rechazo. No pretendemos estar en lo cierto, no exigimos una aceptación... ni discutimos una negación. En resumen, nos comportamos como una figura familiar en una de las farsas de Nestroy: el criado que sólo tiene una respuesta en sus labios para toda pregunta u objeción: «Todo se aclarará en el curso de los acontecimientos futuros.» http://mediacionartistica.files.wordpress.com/2013/01/construcciones-en-el-analisis.pdf



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