
Cuando Popper y Carnap discuten sobre el hecho de levantar el brazo (enunciado-percepción-voluntad), sabemos por la experiencia psicoanalítica que en la histeria hay brazos que pueden paralizarse, que pueden ser insensibles, aún cuando todas las determinaciones funcionen y sin ninguna perpepción subliminal. Sabemos también que en la psicosis se puede sentir que el brazo es instrumentado, considerando que le "hacen hacer algo" - a nivel de la paranoia normal como instrumentado por una voluntad mala y externa. Esta histeria o paranoia más o menos nomales son angustias de perder los órganos. Los descubrimientos de la ciencia, desde la epistemología más sublime, desde el empirismo lógico de Carnap hasta las neurociencias, el modularismo perceptívico y la construcción de imágenes cada vez más sofisticadas sobre la actividad cerebral... todo esto es una gran conversación, que está hecha para reasegurarnos que gracias al determinismo no vamos a olvidarnos del cuerpo. Que gracias a los condicionamientos vamos a tener remiendo a nuestra distracción, para todo lo que nos pierde en la angustia.
Es la angustia la que precisamente nos quita el uso funcional del órgano: a pesar de todos mis recursos al determinismo (lógica,máquinas) hay algo que se pierde de manera fundamental en mi cuerpo -y esta pérdida está planteada en la teoría psicoanalítica de los afectos. Son momentos de certeza, en que el mundo se presenta, nos invade de una manera tal que ninguna función de los órganos puede estar a la altura de lo que se le pide al cuerpo. La pregunta ¿que qieren de mí? tiene como respuesta la angustia, con la cual tengo una sensación corporal certera, un acontecimiento del cuerpo: es el momento en el que pierdo el uso de las funciones que se pueden describir gracias a cualqier perspectíva científica. En esta falta radical, tengo la certidumbre de existir y de que hay mundo: la angustia es la única inscripción fundamental que nos permite salir de toda paradoja escéptica.
