"el personaje del verdugo aparece único en el Estado. Noes un
funcionario sino un empleado que el Ministerio retribuye con fondos
especiales -se qiere dar a entender qe el Estado no lo conoce. En todo
caso,
está fuera de la ley: se le olvida en los registros de conscripción...Hay una tradición profana
según la cual, después de la muerte del verdugo, se conmutaría la pena del 1º reo que habría de subir al cadalso... derecho de gracia con motivo de la muerte del verdugo como después del nacimiento de un heredero al trono, que asimila al ejecutor de justicia con el depositario del poder supremo... El parecido del verdugo y el jefe de Estado en su situación antitética, se manifiesta hasta en la indumentaria: la levita como uniforme, agregada al sombrero de copa, convierte al verdugo en una especie de doble siniestro del soberano...Uno manda el ejército, del cual el otro está excluido; son igualmente intocables:
es difícil casarse con el rey y también con el verdugo: el 1º no se une con cualqiera, y con el 2º no cualqiera consiente en unirse" (R. Caillois,
Sociología del verdugo/Fisiología de Leviatán) [leer con Derrida:
La bestia y el soberano]
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